LA
PLATERIA DE LOS TALLERES DE DAROCA
1. DESCUBRIMIENTO
El conocimiento de la
importancia de la platería gótica darocense se produjo en la Exposición
Hispano-Francesa celebrada en Zaragoza en 1908, allí en la exposición retrospectiva de
arte, sala VI, figuraron una docena de piezas, cruces procesionales la mayor parte,
realizadas en los talleres de Daroca durante los siglos XV y XVI.
Lignum Crucis. (Plata sobredorada, 0,35 m.).
Punzón: D A R if Estilo plateresco de la primera mitad del siglo
XVI.
De modelo gótico, está colocado sobre un pie de esquema de flor de lis,
dividido en seis compartimen- tos, dos de ellos el doble de anchos que los otros, con
decoración simétrica bilateral de candelieri. El astil es arquitectónico, de corte
exagonal, con ven- tanas de tracería flamígera y debió de llevar dos asas; sostiene el
astil un paralelepípedo de cristal, que encierra un terciopelo rojo y culmina con una
pirámide cuadrangular, que sostiene un cuadradito en cuyo interior se encierra el Lignum
Crucis, engar- zado por una flor de lis. |
A través del inmediato estudio de D. Joseph Gudiol (Lorfebreria
en l'exposició hispano-francesa de Saragoca, en «Anuari del Institut d'Estudis
Catalans» 1908, PP. 103-149) y del catálogo de Emile Bertaux (Exposición
retrospectiva de arte de Zaragoza, 1908. Zaragoza 1910), se perfila la extraordinaria
importancia de las obras góticas darocenses en el conjunto de la platería aragonesa.
Varias exposiciones siguieron y algunos estudios que ayudaron a conocer el conjunto de
piezas conservadas salidas de los talleres de nuestra ciudad (así F. Abbad Ríos: Catálogo
monumental de España. Zaragoza. Madrid 1958. J. F. Esteban Lorente: Museo
Colegial de Daroca. Madrid 1975); recientemente Cristina Esteras Martín (Orfebreria
de Teruel y su provincia, siglos XIII al XX. Teruel 1980), nos muestra un estudio
pormenorizado de la abundante platería darocense conservada en los lugares de la
provincia de Teruel.
2. IMPORTANCIA Y DIFUSION
A través de los
trabajos citados y a la luz de las últimas investigaciones, la obra conservada de
talleres darocenses se nos muestra muy fértil en los cien años comprendidos entre la
mitad del siglo XV y la del siglo XVI, sin rival en la comarca de influjo comercial de la
ciudad de Daroca: desde Villafeliche a Monreal del Campo, de Cubel y Atea por el campo de
Gallocanta y Bello, al campo de Romanos y Godos, difícil es encontrar un pueblo de esta
zona que no conserve piezas de platería darocense.
En esta época compiten los talleres de Daroca con los de Calatayud, cuya
expansión se limita a la zona de su influjo comercial y religioso, sin que haya
interpenetración del comercio de plata darocense y bilbilitano. En el partido e
influencia de Daroca se encuentran obras de Mordía (Castellón), como la cruz procesional
de Fombuena y abundantes de Barcelona, que eran platerías las más preciadas del siglo XV
en Aragón. La platería de Zaragoza se empezará a recibir en el siglo XVI, para dominar
el comercio de la segunda mitad del siglo, y ser prácticamente la única durante el siglo
XVII y XVIII, época en la que los plateros darocenses aún tiene alguna realización.
El auge artístico de la ciudad de Daroca en la segunda mitad del siglo XV,
las peculiares circunstancias económicas a lo largo de los siglos del barroco, la suerte,
y sobre todo el celo y cuidado de los habitantes han hecho que se conserven hoy en las
localidades que rodean a Daroca el más abundante conjunto de piezas góticas salidas de
los talleres de una sola localidad; aquí radica la importancia de la platería de Daroca,
en poder presentar gran número de piezas de la misma época, sin merma de la calidad, que
era en aquellos siglos exigible por igual a todos los talleres de la Corona de Aragón.
3. LOS PLATEROS DE DAROCA: ORGANIZACION Y NOTICIAS

Crismera. (Plata sobredorada, 0,105 m.).
Punzón: D A R if Estilo gótico, realizada a mediados del siglo XV.
Es una crismera de tipo «pyxis» (una urna sostenida por un astil). Las
tapas de la urna tienen forma de talud, y están adornadas al frente con letras góticas
en las que se leen: OLEA SANTA. CHISMA. ONTIONE. En el reverso están grabados un lobo y
estilizaciones de árboles, de tono infantil. El pie sexapétalo se adorna de tallo
floral. El astil es exagonal, con ventanales de arco de herradura y contienen además un
nudo de prisma exagonal plano.
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Como en todos los
lugares los plateros de Daroca tuvieron como unión la cofradía religiosa de San Eloy, a
la cual pertenecerían sin duda también otros oficios mecánicos relacionados con el
metal, como broncistas, caldereros, cerrajeros, herreros, pedernaleros, puñaleros y
albeitares; así ocurría en Caspe hasta 1739 y años siguientes.
En Daroca no debió de existir una Cofradía de Plateros, pues en Aragón
sólo existió en Zaragoza, organizada desde 1420, también parece existía una similar en
Huesca en el siglo XVIII; pero en el resto de las localidades los plateros, por su escaso
número, estaban sometidos a las leyes ordinarias del municipio, que regulaban los oficios
mecánicos. Así en las Ordinaciones reales de la ciudad de Daroca del año 1683 y en las
de 1766, se contempla el oficio de plateros, exigiendo examen y autorización del
ayuntamiento para establecerse y ejercer el oficio, se prohíbe que los plateros compren
oro o plata sin licencia y asistencia del Justicia o del oficial, los pesos y medidas
serán los de Zaragoza, las piezas debían de marcarse por el «marcador» de la ciudad
antes de venderse.
El Justicia en el siglo XVII y en los precedentes, y el Regidor en el siglo
XVIII (cambio de autoridad debido al nuevo régimen impuesto por los borbones), nombran
anualmente un «veedor» que es a la vez «marcador», éste es un platero de la ciudad,
su función es la de velar por que se trabaje bien y con buena ley de metal, así como
reconocer las piezas y ponerles el «marco» o punzón de la ciudad que garantizaba la
bondad del metal, esto lo hacía mediante una prueba que en las piezas se refleja en lo
que se llama la «burilada» (una raya en zig-zag).
Justicia o Regidor junto con el secretario firmaban la carta de examen y
otorgaban la licencia para el establecimiento.

Cruz
procesional. (Plata sobredorada. 0,580 m).
Punzón: D A R IFS . Estilo plateresco de mediados del siglo XVI.
Cruz flordelisada de brazos iguales, con expansiones cuatrilobulares que
recogen en fundido las escenas ya acostumbradas, si bien lo hacen en desorden. Va adornada
con tallo vegetal que parte de una máscara. En el anverso, Cristo muerto fundido en
plata, y en el reverso, la Virgen en dorado. La Cruz va montada sobre un airoso balaustre
con asas y un enchufe exagonal con decoración de candelieri. En el interior se lee: Co
-pesa-dos ONSAS Y CUATRO A = (arienzos). Tras la cabeza de Cristo va el paño de los
Corporales.
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La ley del oro y de la plata era la vigente en todo el reino
de Aragón, que era 22 quilates para el oro y «11 dineros» para la plata, con un margen
de tolerancia, que corresponde a nuestras 900 milésimas; en 1731 se impuso, para la
plata, la ley vigente en Castilla y se aumentó a las 916 milésimas.
En 1725 la Platería de Zaragoza obtiene los privilegios y título de
Colegio, que la instituía en directriz de todas las platerías aragonesas, y a partir de
esa fecha Daroca recibe la visita y vigilancia de un platero «visitador» del Colegio de
la Platería de Zaragoza. El 20 de febrero de 1729 el Colegio de Zaragoza delega estas
funciones para el partido de Daroca en el platero de esta localidad Francisco Rodríguez.
Los plateros de Daroca deben ser examinados por el Colegio de Zaragoza, igualmente
deberán poner su marca personal en las piezas que labren, desde la fecha de 1742.
El día 10 de marzo de 1771 Carlos III da unas ordenanzas para todas las
platerías del reino, a las que se ajustará la platería de Zaragoza y con ella los
plateros de Daroca, hasta la libertad de industria del siglo XIX.
Las piezas más antiguas que se encuentran en nuestras localidades son obras
provenientes de otros talleres: de Valencia o Barcelona es la arqueta de los Corporales
realizada en la segunda mitad del siglo XIII y realizada en Zaragoza entre 1384-1386 la
custodia-relicario de los Corporales.
La existencia en Daroca de plateros está documentada desde el mismo año de
1384, un platero llamado Miguel relacionado, aunque no por amistad, con el clérigo de San
Andrés, Martín de Ainsa. En 1417 se citan a Juan de Abello, Fernando Diez Caro y Pedro
Roiz, en 1444 y 1472 Fernando Diaz y Alfonso Diaz, en 1461 a los hermanos Juan y Bernardo
Coll que contratan una cruz para Ceretén, en 1481 Juan de Holanda contrata una cruz de 40
onzas de peso, con diez esmaltes, y debía de hacerla igual a la de Castel Berrueco.
En el siglo XVI se explotan minas de plata en el campo de Romanos, en
Cucalón y Montalbán. Entre 1504 y 1526 trabaja Juan Tol, y aproximadamente entre el 1526
y 1555 Juan de Fuente San, en 1538 Domingo Tienda.
Carecemos de noticias de otros plateros que sin embargo firman sus obras,
así como de los plateros del siglo XVII. En el siglo XVIII sólo dos plateros encontramos
en Daroca, Francisco Rodríguez y otro de apellido Fernández. Todavía en 1818 existía
un platero de apellido López.
(Las noticias inéditas de estos plateros nos han sido facilitadas por José
Cabezudo Astrain, r.i.p., y por Fabián Mañas Ballestín).
4. EL PUNZON DE LA CIUDAD DE DAROCA
El ayuntamiento
garantizaba la ley de la plata por medio de una marca estampada en la pieza, que
habitualmente se le conoce por el nombre de «punzón». Estos punzones varían a lo largo
del tiempo:
En la primera mitad del siglo XV se utiliza el nombre de la ciudad puesto en
dos líneas: DAR/OCE, en letras góticas, formando un cuadrado de nueve milímetros de
lado.
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