Fue la puerta principal
del primitivo templo y posiblemente la última fase de la construcción de aquel que,
iniciado en estilo románico termina con esta muestra del gótico. Sencilla de líneas
posee una indudable belleza que se traduce en perfecta armonía de conjunto.
De clara influencia francesa puede situarse su construcción en la mitad del
siglo XIV que fue remodelada arquitectónicamente en el siglo XV. Destaca la decoración
del tímpano ejecutada por un escultor excesivamente imaginativo que nos ofrece una
versión muy personal del Juicio Final, por lo que antiguamente se llamó a esta puerta la
del Juicio final.
El tímpano presenta una visión del Apocalipsis: Cristo triunfante entre el
sol y la luna, y ángeles que portan los instrumentos de la pasión; es adorado por la
Virgen y San Juan, que interceden por los hombre, los cuales son despertados de sus tumbas
por ángeles trompeteros.
Debe su nombre a poseer el privilegio de acogida, "Locus
apellationis", y de perdón con sólo tocar con la mano uno de sus clavos y después
santiguarse. Este clavo es diferente a los demás, y se distingue porque en su cabeza
está marcada una cruz. |