PASAJE TERCERO
Al terminar la música con que finaliza el pasaje segundo, se escucha por tres veces un redoble de tambor y llamada ágil de trompeta, Llega una música de amanecer, lenta, solemne y al mismo tiempo esperanzadora.
JORGE. - ¡Buena ocurrencia la del general! Darnos mayor
madrugada que de costumbre.
HERNAN. - Debe ser un orgullo para
ti, puesto que te ha sido encargado llevar el estandarte de tus Tercios para que sea
colocado en el mismo altar.
JORGE. - Sí; pero los demás...
descansando. ¡Con el sueño que tenía dentro de los ojos!
ALONSO. - Los demás, están
preparando las armas.
FABIAN. - ¿De seguro que habrá
guerra?
JORGE. - De momento, Misa.
Luego..., ya veremos. ¡Pasan cosas tan raras aquí...!
HERNAN. - No perdamos tiempo.
Tenemos que preparar el altar.
FABIAN. - ¡Mi bandera estará en
el sitio de honor! ¡Para eso es de Daroca!
ALONSO. - Pues no habrá de ser
menos la de Valencia.
FABIAN. - Valencia es Valencia,
gracias a Daroca.
ALONSO. - Pero esta tierra es del
reino valenciano.
JORGE. - No discutáis por
pequeñeces. Mirad; yo no tengo predilecciones. Si queréis, mandad mi bandera de Teruel a
descansar en el lecho, y ya iré junto a ella para cuidarla.
HERNAN. - Pues el escudo de
Calatayud, habrá de estar el más alto.
JORGE. - Lo colgaremos de las
nubes, ¿no quieres eso? Vamos, vamos, compañeros. Que es una Misa y... ¡pobre mosén!
Hacerle madrugar también para que diga la Misa. ¿No fue domingo el otro día?
FABIAN. - Hoy es algo especial,
Jorge. La Misa se dice por algo que nada tiene que ver con el domingo.
ALONSO. - Es para dar gracias por
el triunfo, digo yo.
JORGE. - ¡Ah, ya! Como un
anticipo, ¿no?
FABIAN. - Id vosotros a disponer
todo en orden. Voy en busca de Mosén Mateo, para ayudarle. (Se aleja por donde vino.)
HERNAN. - ¿También sabes hacer de
sacristán?
FABIAN. - (Se detiene a mitad
de camino.) Es mi párroco, ¡pardiez! Y, ¿quién mejor que yo para entenderle?
JORGE. - Estos de Daroca... con eso
de que tienen el cura de su tierra, acaparan todas las bendiciones.