| Murallas de Daroca
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Puerta Baja
La Puerta Baja o Fondonera se terminó en 1452,
costó 6.700 sueldos jaqueses, es la más bella de todo Aragón y, por su disposición
general, pertenece al tipo de puertas flanqueadas por dos torres que forman un grupo
bastante homogéneo en todos los Estados de la Corona de Aragón durante los siglos XIV y
XV. En esta de Daroca, las dos torres son rectangulares, de 12 por 6 metros, con su lado
corto en los frentes. Tienen saeteras y unas pocas ventanas de arco rebajado y
adinteladas. Recientemente se ha recompuesto su bello remate de matacanes continuos, cuyo
parapeto se remata con almenas de perfil escalonado, y sus ménsulas, de triple escalón,
se ligan por arquitos ligeramente apuntados. El cuerpo que une ambas torres por encima del
arco se reformó en tiempos de Carlos V --a juzgar por su escudo y por la bóveda
estrellada del arco, cuya forma es muy rebajada-- pero en la fachada exterior se advierten
las dovelas que formaban el primitivo arco, de perfil apuntado, que hoy aparece empotrado
en función de arco de descarga. Este cuerpo levantado sobre el arco es de piedra, y se
embellece con una galería de huecos semicirculares, bastante estrechos, que servían para
iluminar la cámara interior, encima hay una faja de ladrillo, con aspilleras, bajo un
alero, que probablemente data de la época carlista. |
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Puerta
Alta
La puerta Alta se abre en un lienzo de la muralla
construido todo de piedra sillar, aunque recrecido con un parapeto de ladrillo con
aspilleras, probablemente de la época carlista. Es un sencillo arco apuntado, con
dovelas, aunque debió ser una gran torre-puerta de planta rectangular, como otras muchas.
Su cuerpo se reformó en el siglo XVII, en ladrillo y con tejado a dos vertientes; su
fachada intramuros evidencia el arco, aquí semicircular, y bajo una galería de dos arcos
rebajados.
A pocos metros de la puerta Alta está el torreón llamado de los Huevos, o
de los Escolapios, por situarse junto a su colegio; es también de sillería y con la
particularidad de su cara externa achaltanada en semioctógono; subsisten las ménsulas de
las tres buhardas que tenía en cada cara, y recientemente se eliminaron sus almenas de
ladrillo, que eran postizas. |
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Castillo
Mayor
Es posible que su recinto alto, que bordea una meseta
de laderas muy escarpadas, proceda de la época musulmana, pero está muy alterado. Es de
tapial y piedras, de planta ovalada, de unos 80 por 30 metros, y su elemento más
destacado es una desmochada torre rectangular, de argamasa y mampostería, situada al
borde de la meseta, que tiene la particularidad de su base en talud; su puerta es de arco
apuntado. A su lado, gran parte de la meseta está ocupada por los paredones de un
edificio de planta rectangular muy alargada, al parecer de tiempos modernos. Alrededor de
esta meseta peñascosa, y a más bajo nivel, hay otro recinto de murallas mucho más
extenso, de unos 250 por 80 metros, también de planta ovalada. Este muro se adapta
también a las irregularidades de las rocas y aparece modernizado con las aspilleras para
la fusilería que mandó practicar el general Oraá en 1837 al reparar el castillo, el
cual había sido desmantelado en 1707 por orden de Felipe V. El largo rebellín dirigido
hacia el norte debe ser de su tiempo, pues no aparece en el citado grabado en 1668.
Una galería subterránea que conduce a un manantial de agua tiene su leyenda
llamada de «la morica encantada», atribuida a la esposa del último gobernador musulmán
de Daroca.
Debajo de la torre del castillo se encuentra un subterráneo, hoy medio
cegado, que dicen construyó el último alcalde moro de Daroca, Aben-Gama, que se conoce
con el nombre de la «Morica Encantada», donde, según la leyenda, la hermosa Melihab
amaba el silencio, que abandonó cuando un día bajó por el subterráneo para dar
libertad a su cautivo amante, cristiano, por una puerta secreta, pagando con su vida la
liberación de su amado caballero. |
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Cerro de San Jorge
El castillo de San Jorge se alzaba sobre la montaña
meridional, a 854 metros de altitud, en la zona llamada «corrales de San Jorge». Sólo
quedan vestigios de su extenso recinto, de planta irregular, y debió su nombre a la
ermita de dicho santo que estaba cerca de la torre de la Espuela. Al pie del cerro estaba
el distrito habitado por los judíos, por lo cual, aquél recibió también el nombre de
castillo de la Judería.
Existe un torreón cilíndrico, llamado el Muro del Palo o Redondo, del que
sólo queda la parte inferior.
La torre del Caballero de la Espuela o de Cariñena es la más hermosa de
todo el recinto, favorecida por su emplazamiento en una cumbre muy destacada. Es de
sillería, casi cuadrada, de 12,30 por 11,60, con puerta y ventanas semicirculares, y
conserva su espectacular remate de matacanes unidos por arquitos semicirculares, pero su
parapeto es recto, sin almenas. Interiormente se distribuye en dos cámaras superpuestas,
abovedadas en medio cañón. En 1809, los cañones franceses la partieron en dos, de
arriba abajo.
A mitad de la ladera se yergue otra elevada torre de sillería, llamada de
las Cinco Esquinas por su planta pentagonal; ostenta huecos semicirculares, y ha perdido
su remate. |
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Torreón de San Cristobal
El torreón de San Cristóbal se encuentra situado a
926 metros de altitud y parece seguro que durante la época islámica era una atalaya o
fortín, estando ya ligado al primitivo recinto amurallado, pues el caserío de la Daroca
musulmana ocupaba la falda de su cerro sin llegar a la actual Calle Mayor, pero su
fábrica actual no parece musulmana.
Destaca una airosa torre cuadrada, de 7,5 metros de lado, que quizá sería
la torre del Andador --cuya defensa durante los siglos XIII y XIV estaba encomendada al
judez de Daroca--, y hoy llamada de San Cristóbal, porque en su interior se habilitó un
oratorio en su honor, que conserva interesantes pinturas murales del siglo XVI bajo una
bóveda de medio cañón.
La torre es de sólida mampostería con sus aristas reforzadas con sillares,
como en la mayor parte de las torres de los castillos levantados en los territorios de las
Comunidades durante los siglos XIII y XIV, época muy probable de su erección. Esta torre
ocupa un ángulo del pequeño recinto del castillo, cuya planta es pentagonal con muros de
piedra menuda y de poca altura. |
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Muro de los Tres Guitarros
El muro de los Tres Guitarros o torre de San Valero,
recibe popularmente este nombre por tener tres pequeñas ventanas cuya figura recuerda la
de éste instrumento y el de San Valero en honor a la desaparecida iglesia de dicha
adoración que estaba en sus cercanías, y se diferencia de todos por su forma
cilíndrica; es de mampostería, tiene una puerta semicircular de ladrillo y una saetera. |
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| Torre del Jaque De gran valía táctica, es bastante alta, de rojiza
argamasa y de planta cuadrada, se conserva en perfecto estado pues ha sido recientemente
restaurada. Al haberse remodelado en muchas ocasiones, en su alzado se distingue el empleo
de varias técnicas de construcción, predominando la mampostería y el tapial. |
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| Postigo o
Puerta del Arrabal Es una
puerta semicircular, restaurada con ladrillo y coronada de almenas, con elementos
ornamentales mudéjares a semejanza de la muralla que se encuentra junto a ella. |
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| Portal de
Valencia Es una
pequeña puerta del siglo XV, de arco ligeramente apuntado, enmarcado por dovelas, bajo un
curioso solanar con columna parteluz. El portal se vigilaba desde un torreón situado a su
lado, cuya mitad inferior es de piedra y la superior de ladrillo rojo, con una compleja
cornisa del tipo mudéjar. |
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| Torre del
Aguila Sólo
se mantiene en pie la mitad del alzado. Entre los restos se aprecia una torre de planta
cuadrada, hecha de mampostería y reforzada en las esquinas con piedra sillar. La torre se
construyó para la defensa de la ciudad, durante la Guerra de los Dos Pedros, a mediados
del siglo XIV. |
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| Murallas Desde su construcción, las murallas han sido ampliadas, reformadas
y reconstruidas en numerosas ocasiones. En plena Edad Media, el recinto amurallado
alcanzó su máxima extensión, de casi 4 kilómetros de longitud. Esta larguísima
muralla sirve para unir los tres núcleos fortificados de la ciudad: el Castillo Mayor, el
Castillo de San Jorge y el
Torreón de San Cristóbal. Es de argamasa mezclada con piedras menudas y ladrillo en
algunos paños, reforzada por numerosos contrafuertes y pequeños torreones, de plantas
rectangular y semicilíndrica, de ladrillo y tapial, cuya misión era dar estabilidad a
los lienzos. |
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